Conferencia “Building Power: Women’s struggles to situate unpaid care at the center of public agendas in the global south”

“Building Power: Women’s struggles to situate unpaid care at the center of public agendas in the global south” fue el diálogo que encabezó la profesora investigadora Deepta Chopra, del Institute of Development Studies, Sussex, UK, y que se llevó a cabo en las instalaciones de la FLACSO México este martes 9 de abril. Dicho encuentro estuvo acompañado por Jana Vasil’eva, candidata a doctora en Ciencias Sociales en esta casa de estudios.

 

El debate tuvo como finalidad compartir estrategias, experiencias y cambios que se han dado en la agenda política de los territorios del Sur y Sudeste de Asia y el Sur global. Las investigadoras coincidieron en que la reciente crisis de salud mundial por COVID-19 sacó a la luz las cargas de trabajo del hogar y de cuidados que principalmente realizan las mujeres a nivel mundial y que son un pilar para sostener la vida.

 

Dentro de la exposición se reconocieron los efectos positivos que llevaría consigo afianzar la importancia de las labores domésticas y los cuidados en la vida. Por ejemplo, está demostrado que si las personas que realizan estas acciones reciben alguna remuneración, la economía de su país se vería beneficiada, en el caso de México representaría casi el 25% del PIB.

 

No obstante, los retos no sólo son económicos o de posicionar el tema en la agenda, pues las expositoras señalan que este sí tiene una gran presencia en las políticas públicas, sin embargo, faltan más puntos por integrar a la discusión. La propuesta de la Dra. Chopra se enfoca en hacer políticas públicas que volteen a ver a las personas que brindan los cuidados y los trabajos del hogar, ya que la mayoría de estas desarrollan dobles jornadas de trabajo, pero sobre todo, son ciudadanía con necesidades específicas, por tanto, hacer una política generalizada no garantiza su empoderamiento económico, pero sí replica las violencias de género. 

 

Otros de los obstáculos que no deben perderse de vista, son la falta de interés por conocer el grado de aislamiento físico y emocional que experimentan las y los cuidadores. De la misma manera, la percepción moral y ciertos intereses económicos de grupos que anclan el retroceso de los derechos sexuales y reproductivos de quienes brindan cuidados.

 

Es así que se sugiere que en la implementación de políticas públicas se consideren los siguientes puntos:

 

– Aplicación de las 3-R: reconocer, reducir y redistribuir las tareas del hogar y los cuidados

– Perspectiva interseccional

– Considerar a las tareas de cuidado y del hogar como un bien público

– Fortalecer el espíritu de cuidado y de solidaridad y

– Vincular a sectores estratégicos, por ejemplo, a los sindicatos para la regulación y garantía de los derechos laborales, así como a las comunidades religiosas con el fin de cambiar ideas hegemónicas.

 

“Si se logra esto se conseguirá un sistema de cuidados integrales que provea atención y cuidado a quienes brindan y reciben estos mismos”, concluyeron las investigadoras.